No quiero que mi mente imagine momentos que no van a existir; porque eres distinto, porque te imagino distinto; y cuando llega la realidad, ese momento, lo imaginado no sucede, y me siento mal. Peor aun, me siento desamparada, desprotegida  y demasiado olvidada.
No tienes la culpa, vives tu vida. Soy yo la molestia, quien llega a fastidiar, a pretender cosas que no debe. No se porque lo hago, será tal vez porqué siempre te quise; o será que no puedo explicarlo, como no puedo explicar mis sentimientos.

verte sonreír con todos, que de nada sirve tenerte en mi mente, en mi corazón. Que no puedo evitar los celos de verte sonreír, y que no sea conmigo. Entiendo, es mejor olvidar tu existencia, al fin, la distancia y las ocupaciones harán su trabajo. La memoria no es tan fuerte, el corazón no es tan tonto.
Si te olvido ya no sufriré, ni crearé ilusiones débiles en mi corazón, ni pensaré en ti como en un hombre que me enseño amar pero todo me lo votaste al piso. Así entonces, todo va ser mejor para ti y para mí. Para mí por las razones que te explico, para ti porque ya no tendrás esa piedrita en el zapato que te molesta.
Estamos acá, al final. No pienses que soy trágica o melodramática. Existe la necesidad de dar vuelta la página para poder seguir. No importa si el final es alegre como imaginé o triste como está sucediendo.